CAMINA Y VEN

Querido Diario:

A cualquiera que le digas que en pleno 2016 estoy escuchando David Bisbal – Camina y Ven  (#queestoydesesperado), no se lo cree nadie. Aunque he de confesar que tengo excusa para dicho acto: Necesito escucharla para narrar las (perfectas) vacaciones en la Costa Brava.

Poco más de setenta minutos fue lo que duró el trayecto más maravilloso de mi vida. Un viaje que en cuanto apareció el niño de rizos de oro de OT1 y sus primeras canciones, todos, excepto el conductor, empezamos a cantar cual poseídos por lo que oíamos. Algo bastante inusual en mí, pues solo Mónica Naranjo consigue dicha hazaña (#yoconfieso). En tal caso, nadie pudo arrebatar a Bisbal el privilegio de ser partícipe de ese camino. Y no solo en la ida, sino en la vuelta y en todos los (mini) viajes que hicimos por la Costa. Sabía que esas vacaciones iban a ser especiales, pero jamás imaginé que llegaran a ser tanto. No solo por el echo de irnos todas juntas (llevábamos esperando ese momento desde hacia años) sino por lo que, personalmente, significaba. Fue como (casi) terminar un capítulo, para iniciar otro. (#algúndíatendrévalorparaescribirtesobreesto)

A pesar de que ahora, el viaje, pertenece al cajón de recuerdos; cuando veo las imágenes (o si escucho Camina y Ven) vuelvo a esos momentos. Reviviéndolos. Sintiéndome como si tuviera que preparar la maleta. Sintiéndome como si caminara a buscar a L. Recordando las primeras risas por las calles. Parecíamos más Boys Scout que jóvenes veinteañeras que van a la Costa Brava. Sintiendo la duda de si M llevaba equipaje o no. Sí llevaba (#likeaninja). Recordando los nervios de último momento y la incertidumbre de qué pasará. Felicidad fue lo que ocurrió. Créeme. No podría decidir con qué momento de ese viaje me quedaría porque nada fue superior. A pesar de que el viaje a Cadaqués fue más eterno de lo que creíamos  y la primera cena casi nos quedamos sin comida porque el camarero no sabía hablar nuestro idioma (#detodosloslugareselegimoselsitioextranjero). Menos mal que J y M son nuestras traductoras oficiales y nos salvan. Aún así, volvería una y otra vez a la Costa Brava. Aunque eso sí; con más días de vacaciones, por favor. Fuímos con lo puesto y a lo loco, pero estoy segura que otro año volveremos con la experiencia (más que) aprendida.

Esos días me reencontré, otra vez, con la Libertad, la buena compañia y la buena vida. Y volví a recordar que no hace falta viajar al fin del mundo para ser feliz. Y que no es más feliz el que más tiene, sino el que se conforma con lo que tiene. Y yo tengo la elección de ser libre, y mil cosas más.

Querido Diario,

Sigo siendo rara, y creo que me gusta.

Fdo. Rous

OTRAS REDES

Instagram: @therousdiaries
Twitter: @roxannesilvero

Ps. L quería que la entrada se titulara “Corazón Latino”, pero sé que entendera que “Camina y Ven” haya sido, al final, la elegida.

 

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